viernes, enero 1

La leyenda de Acoitrapa y Chuquillanto


La música es un invento fascinante. A través de ella se pueden sentir tantas cosas que... Un pastor llamado Acoitrapa tocaba la flauta mientras cuidaba de su rebaño. La música se extendía por el valle y creaba tal ambiente de dulzura que hasta las flores se abrían. Chuquillanto, la hija del Sol, que paseaba por la ladera, también se sintió atraída por la bella melodía y subió el monte para saber de dónde venía. Al ver a Acoitrapa, se enamoró de tal manera que perdió el apetito y sus ojos se llenaron de lágrimas. Tenía miedo de que su padre la castigase por fijarse en un vulgar pastor. Pasó varios días llena de pena hasta que una triste canción salió de sus labios y, mecida por el viento, llegó hasta Acoitrapa, que también se enamoró. Los dos jóvenes sufrían por estar separados, hasta que ella se fue a buscar a su amado con la ayuda de un bastón, que por el camino comenzó a hablar: «No tengas miedo, soy el bastón mágico del amor y haré que te reúnas con tu amado». El bastón se abrió como una flor y del centro salió Acoitrapa. Los dos jóvenes se abrazaron felices. El Sol, enfurecido, los perseguía con sus soldados. Entonces Chuquillanto le pidió al bastón que convirtiera a ella y a su amado en piedra, y así su padre los encontró, fundidos en un abrazo eterno. Sin el amor somos simples mortales sin ilusiones ni expectativas. ¿No crees que vale la pena tenerlo como el motor de nuestras vidas?

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